sábado, 6 de junio de 2009

El regreso de Cuba


Jesús Rios, para RCN, en radionuevagranada.com programa El Campanaso.
Durante la semana que termina, la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) decidió por unanimidad, y después de largas negociaciones, derogar la resolución de 1962 que suspendió a Cuba de dicha organización y la marginó de la institución internacional más relevante del escenario interamericano.
La decisión tomada no significa, ni mucho menos, un regreso inmediato y automático de la isla a la OEA. Sin embargo, la decisión y el proceso a través del cual se logró sí son sintomáticos de los muy importantes cambios que el hemisferio ha venido experimentando durante los últimos años.
Hoy es claro que la organización ya no es, como en su momento lo sugiriera el carismático Che Guevara, una institución que agrupa a las colonias estadounidenses. La cosa es definitivamente mucho más complicada. Lo que sucedió esta semana en San Pedro Sula, Honduras, es una demostración de un proceso de reacomodamiento de las fuerzas en el hemisferio americano, una muestra de que el poder de Estados Unidos sobre América Latina se ha erosionado significativamente durante los últimos años.
Para empezar, la delegación estadounidense tuvo que aceptar a regañadientes la presión latinoamericana y aprobar la derogación, por tratarse del segundo mejor resultado que podía obtener de esta reunión. La opción ideal para la potencia era mantener el statu quo y cerrar el tema de la reincorporación de Cuba, pero dicha iniciativa no encontró resonancia y a Washington le tocó ceder. El otro posible resultado (el menos favorable para Estados Unidos) era el regreso automático y sin condiciones de la isla a la organización —propuesta hecha por Venezuela, Nicaragua y Bolivia—. Ante semejante escenario, la diplomacia estadounidense terminó por dar su brazo a torcer y aceptó la derogación de la resolución de 1962.
Y como si ello no fuera suficiente, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se quedó con su discurso preparado porque las intervenciones de los otros países fueron tan extensas que no dejaron tiempo para que ella expresara públicamente la postura de su país. En varios medios de comunicación estadounidenses se reveló que Clinton inicialmente pensó en no asistir a la reunión para poder viajar directamente con el presidente Obama en su gira por el Medio Oriente. Al enterarse de la ‘rebelión’ que se venía cocinando, cambió de planes y viajó a Honduras. Estando allí confesó en varias ocasiones que las negociaciones no estaban resultando fáciles y que se estaba quedando sola en su posición. Así las cosas, la estrategia del garrote y el músculo inflexible de la política exterior estadounidense hacia el área parecen estar desvaneciéndose.
Fieles a su talante, los Castro han manifestado, que no les interesa regresar a esa inmundicia de organización, segun sus palabras,que es la OEA.
Pero todo a cambiado.
EEUU ya no es el mismo.Latinoamerica tampoco lo es. El mundo ya no cuenta con la guerra fria y Rusia apoya a EEUU en la mayoria de las decisiones de interés mundial.
La OEA, responde a intereses mas comunes, alejados de su añejo servilismo hacia el Tio Sam.
Solo Cuba se queda anclada en el espacio y el tiempo y sigue inmodificable en sus posiciones ya tercas y desfasadas de la historia.
Todo cambia y Fidel y compañia, ya deben cambiar ese discurso digno, pero oloroso a alcanforina.

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