jueves, 5 de marzo de 2009

Editorial de la semana

Vientos de una reforma migratoria
Jesús Ríos
Editor
En todo lo que ha realizado Obama hasta el momento, ha demostrado no ser un tímido. La aprobación del programa de rescate y la presentación de un presupuesto de 3.6 billones de dólares, sumado a las decisiones que acompañaron sus promesas de campaña, nos indican que a lo político le suma lo pragmático.
Hace algunos días en un programa de radio, el presidente se refirió al debate sobre inmigración diciendo que, “ probablemente será más difícil ahora, de lo que era anteriormente, en parte por el hecho que la economía a empeorado”.
Los defensores de la inmigración entienden que la economía es ahora la principal preocupación, pero en el presupuesto presentado por Obama, ya se vislumbran partidas en el gasto, que las minorías encontrarán tranquilizadoras.
El presupuesto tiene mucho más dinero para la aplicación de los derechos civiles y la lucha contra la discriminación y se compromete a actualizar las solicitudes de ciudadanía, para reducir los retrasos que se han acumulado a lo largo de los años.
La administración Obama, ha dado señales de un cambio en el énfasis que se le venía dando a las redadas. Cuando en la semana pasada se produjo la primera redada en la era Obama en Bellingham Washington, inmediatamente la secretaria de seguridad interior Janet Napolitano ordenó una revisión. Así quedó claro que los allanamientos no serían la continuación de la política de Bush que resultó con la detención de cientos de personas sospechosas de ser indocumentados.
Obama tiene ahora personal preparado que le servirá de soporte una vez que se inicie el debate migratorio.
Entre ellos cuenta con Hilda Solís, la secretaria de trabajo, a Cecilia Muñoz, la secretaria de asuntos intergubernamentales, defensora de los derechos civiles y experta en inmigración y a Esther Olavarría, quien fue nombrada en el departamento de seguridad y antes se desempeñó como asesora del senador Edward Kennedy y en el comité judicial del subcomité sobre inmigración, seguridad fronteriza y refugiados. Si se quiere dar prioridad a legislar sobre seguridad , ello significa que no se puede dejar de mirar hacia una reforma integral y Obama se prepara cuidadosamente para hacerlo.
Posiblemente legalizar más de 11 millones de indocumentados, le va a permitir a los más radicales, lograr mediante una negociación que se intensifique la vigilancia en las fronteras y que se modernice el sistema de verificación del estado legal de los trabajadores en las empresas en forma obligatoria y no opcional como se hace ahora.
Hace algunos días la portavoz de la casa blanca Nick Shapiro dijo. “ El presidente cree que se debe respetar el debido proceso y la verdadera respuesta para arreglar un sistema de inmigración que está roto es arreglarlo. Vamos a iniciar el debate sobre la reforma migratoria este año y ese sigue siendo el plan“.
¿ Cómo relegar el debate migratorio y la aprobación de una reforma integral, después de ganar los dos tercios de la población latina y el apoyo de las minorías en noviembre pasado?.
La inmigración es un elefante blanco sentado en la sala de la casa de Obama y es muy difícil, casi que imposible, que su presencia no sea notada o ignorada por la administración. Obama va a bregar con una reforma y ello lo hará este mismo año.
Promesas son promesas y en ello el presidente a demostrado que tiene el coraje necesario para afrontarlas y cumplirlas.

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