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sábado, 6 de junio de 2009

65 Aniversario del Día D.


Long Island Al Día

El término día D (traducción del inglés D-Day) lo utilizan genéricamente los militares para indicar el día en que se debe iniciar un ataque o una operación de combate. La letra D significa que la que desembarcó en Normandía fue la compañía Dog, señalando el día en que algún evento significativo ha tenido o tendrá lugar. A fines de los '40, había otra versión del significado de día D, este era "Doomsday" (traducido al castellano) "Día del Juicio Final"
Históricamente, se utiliza el término día D para referirse al 6 de junio de 1944, día en el que comenzó a ejecutarse la denominada Operación Overlord. Dicha operación consistía en llevar a cabo el desembarco de Normandía, aunque comenzó de madrugada, con el lanzamiento de miembros de las divisiones aerotransportadas estadounidenses 101ª y 82ª, que trataron de neutralizar parte de la barrera defensiva alemana para facilitar el desembarco. Este día, en que las tropas aliadas se adentraron en la costa francesa, marcó el inicio de la liberación de la Europa continental ocupada por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
El día D de la invasión de Normandía por los aliados, estaba definido originalmente para el 5 de junio de 1944, pero las malas condiciones climáticas y marítimas, hicieron que el General Dwight D. Eisenhower la aplazara hasta el 6 de junio, debido a ello esta última fecha se conoce popularmente como el pequeño día D. (En francés se llama JourJ o Le Choc.)

sábado, 9 de mayo de 2009

El Día De La Madre.


Long Island Al Día.
Las primeras celebraciones del Día de la Madre, se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.
Igualmente los romanos llamaron a esta celebración La Hilaria cuando la adquirieron de los griegos y se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se hacían ofrecimientos.
Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones en honor a la Virgen María, la madre de Jesús.
En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que se mantiene en la celebración del Día de la Madre en algunos países como Panamá.
En Inglaterra hacia el siglo XVII, tenía lugar un acontecimiento similar, también a la Virgen, que se denominaba Domingo de las Madres. Los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras.
En Estados Unidos, en cambio, la celebración tiene sus orígenes hacia 1872, cuando Julia Ward Howe, autora del Himno de batalla de la República, sugirió que esa fecha fuera dedicada a honrar la paz, y comenzó celebrando cada año encuentros en la ciudad de Boston, Massachusetts en celebración del Día de la Madre.
Ana Jarvis en 1905, comenzó a enviar cartas a políticos, abogados y otras personas influyentes solicitando que se consagrara el Día de la Madre el segundo domingo de mayo y para 1910 ya se celebraba en muchos estados de la Unión, así en 1912 logró que se crear la Asociación Internacional Día de la Madre con el objetivo de promover su iniciativa.
Finalmente, en 1914, el Congreso de Estados Unidos aprobó la fecha como el Día de la Madre y la declaró fiesta nacional, lo cual fue apoyado por el Presidente Woodrow Wilson.
Más tarde otros países se adhirieron a esta iniciativa y pronto Ana pudo ver que más de 40 países del mundo celebraban el Día de la madre en fechas similares.
Sin embargo, la festividad impulsada por Ana Jarvis comenzó a mercantilizarse, de manera tal que se desvirtuaba el origen de la celebración. Esto motivó a que Ana presentara una demanda, en 1923, para que se eliminara la fecha del calendario de festividades oficiales.
Su reclamo, de gran alcance, provocó que fuera arrestada por disturbios durante una reunión de madres de soldados en lucha, que vendían claveles blancos, el símbolo que Jarvis había impulsado para identificar la fecha.
Ana luchó con insistencia contra la idea que ella misma había impulsado, perdiendo todo el apoyo de aquellos que la acompañaran inicialmente.
En un reportaje que le hicieron antes de su muerte Ana mencionó su arrepentimiento por haber impulsado el Día de la Madre pues ella jamás se imaginó que este día fuera utilizado más bien mercantilmente y no con el fin que ella había idealizado

sábado, 2 de mayo de 2009

Hijos fruto de " Procesos Históricos".


Long Island Al Día con Pd.
Cuando el presidente de Paraguay y ex obispo católico, Fernando Lugo, de 57 años, reconoció haber procreado un niño, que ahora tiene dos años, con Viviana Carrillo, de 26, desató una crisis política en su país y, fuera de sus fronteras, levantó más de una ceja.
Lugo, que consiguió en 2008 poner fin a 61 años de hegemonía del Partido Colorado, ha sido señalado como el padre de dos niños más. Pompeyo Lugo, hermano del mandatario, atribuyó las denuncias a "una campaña sucia" para desestabilizar al Gobierno, según declaró a medios locales. El presidente justificó sus actos como el "fruto de procesos históricos".
Afirma Verónica Calderón en El País que la historia de Paraguay le da la razón.
En Paraguay, el ex religioso no es ningún pionero en paternidad irresponsable. La cultura sexual del país suramericano es el producto de una historia repleta de abusos, promiscuidad y machismo; marcada por una guerra que diezmó a su población.
"Las mujeres mantienen los hogares y se encargan de los hijos; los hombres se dedican a socializar", describe la antropóloga Patricia Kluck, especialista en América Latina de la Universidad de Maryland (EE UU). Como resultado de la "socialización", Paraguay tiene la segunda mayor tasa de fecundidad de América -sólo es superado por Haití- y uno de los más altos índices de hijos ilegítimos del continente.
Las explicaciones se remontan a la época colonial. Los primeros españoles, liderados por Domingo Martínez de Irala, llegaron a Paraguay en 1536. Pronto descubrieron que el oro y la plata no abundaban. Aún así, fundaron en Asunción la primera capital de los asentamientos hispanos en Suramérica.
Ahí se crearon los primeros harenes de la región, llenos de mujeres guaraníes, y se gestó una sociedad donde "el mestizaje era abundante", según apunta el historiador Richard Sacks, autor del libro Paraguay: the personalist legacy (Paraguay: el legado personalista).
"El propio Irala eligió como concubinas a varias indias e instó a sus hombres a mezclarse con las mujeres del lugar", comenta. La mezcla es evidente hasta hoy. Más de la mitad de la población paraguaya (unos siete millones de habitantes) habla guaraní, la lengua materna de un 28%.
Sacks relata que cuando el explorador Álvar Núñez Cabeza de Vaca, enviado como adelantado, advirtió a Carlos V de la promiscuidad que reinaba en la colonia, la población se sublevó en su contra. Cabeza de Vaca fue enviado de vuelta a España, acusado de atropellos contra indígenas y españoles.
El siglo XIX consolidó a una sociedad machista y permisiva.El país vivía bajo una política de aislamiento, sin que sus habitantes cruzaran sus fronteras, hasta la Guerra de la Triple Alianza, en 1865. La lucha armada enfrentó a Paraguay contra Brasil, Argentina y Uruguay y mató a más de la mitad de sus habitantes.
Su población masculina quedó diezmada. La guerra acabó con un 90% de los hombres jóvenes paraguayos. La promiscuidad fue asumida como una vía de supervivencia. "La ilegitimidad no era un lastre social si el hijo conocía el nombre de su padre y, menos aún, si era reconocido", comenta Kluck, quien afirma que "una sociedad de pocos hombres fortaleció al machismo".
Un machismo que impera en Paraguay. Un 80% de las mujeres del país han sido víctimas de abuso sexual, según un estudio del Centro Paraguayo de Estudio Nacional de la Población. Derechos Humanos calcula que, cada día, seis niñas o mujeres paraguayas sufren de violencia física o sexual.
Y los datos oficiales señalan que siete de cada 10 hijos son registrados sólo por la madre -en México, uno de cada seis- pese a que en la actualidad los hombres paraguayos no escasean. Son el 50,4% de su población.
Hasta los predecesores de Lugo cumplen con la tradición. Ocho de los 45 presidentes paraguayos fueron hijos de madres solteras, y por lo menos 17 tuvieron hijos ilegítimos. No todos han salido indemnes de los líos de faldas.
El presidente Eligio Ayala (1924-1928) murió en 1930 en un crimen pasional, que involucró a su amante Hilda Diez y a Tomás Bareiro. Ayala sorprendió a Diez con Bareiro y los hombres se enfrentaron a duelo. Sólo Diez sobrevivió.

jueves, 5 de marzo de 2009

Día Internacional De La Mujer


8 de Marzo, un tributo a la vida
"Los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales. La plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural en los planos nacional, regional e internacional y la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el sexo son objetivos prioritarios de la comunidad internacional."
Declaración de Viena sobre los Derechos de La Mujer.

viernes, 27 de febrero de 2009

27 De febrero, Día de la Independencia Dominicana.


Enciclopedia
En 1844 los dominicanos expulsaron a los haitianos que ocuparon su país durante 22 años luego de que en 1821 se lograra un acuerdo amistoso de independencia con la Corona Española.
En busca de su propio destino y un futuro mejor, la colonia española en Santo Domingo se separó de España en forma no bélica mediante transacciones pacíficas.
Sin embargo, el ansia de libertad e independencia de los habitantes de la parte española de la isla de Santo Domingo se vio cercenado con la inesperada invasión del país por el ejército de la vecina nación haitiana.
Durante 22 años ocuparon los haitianos territorio dominicano e intentaron eliminar el idioma y las costumbres. Obligaron a publicar los documentos oficiales en francés y otras medidas que atentaban contra la esencia misma de las tradiciones y cultura de lo que vendría a ser más tarde el pueblo dominicano.
La segunda mitad de febrero presenta en República Dominicana a una intensa agenda de actividades dedicadas a las fiestas patrias en celebración de la Independencia Nacional lograda el día 27 de febrero y en conmemoración de la lucha patriótica de los héroes de la Independencia Nacional.
Aunque Duarte no estaba, los trinitarios no cejaban en sus acciones y en la causa de la libertad del país. Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella y Vicente Celestino Duarte dirigían a los trinitarios, casi sin recursos, hacían circular las ideas en hojas manuscritas, para organizarse y sumar adherentes a las ideas separatistas.
El 16 de enero de 1844, fue redactada por don Tomás Bobadilla, la Manifestación de los pueblos de la parte este de la isla, denominada antes Española o de Santo Domingo, en la que se enunciaban las causas de su separación de la República haitiana. Esta Manifestación sería la ley que regiría la república proclamada, hasta que se promulgara su constitución.
Esa noche del 27 de febrero de 1844 iban congregándose poco a poco, pequeños grupos de patriotas que provenían de las distintas zonas de la ciudad.
El comienzo de la acción separatista fue indicado por un trabucazo disparado por Matías Ramón Mella en la puerta de la Misericordia, y que fue oído por todos los habitantes de la ciudad.
Aunque Juan Pablo Duarte, el padre de la Patria, se hallaba ausente, la noche del martes 27 de febrero de 1844, en la puerta del Conde de la ciudad de Santo Domingo, la República Dominicana era proclamada por Tomás Bobadilla, Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella, Manuel Jiménez, Vicente Celestino Duarte, José Joaquín Puello, Gabino Puebllo, Eusebio Puello, Eduardo Abreu, Juan Alejandro Acosta, Remigio del Castillo, Jacinto de la Concha, Tomás de la Concha, Cayetano Rodríguez, Félix María del Monte y otros patriotas, quienes expresarían a alas autoridades haitianas su "indestructible resolución de ser libres e independientes, a costa de nuestras vidas y nuestros intereses, sin que ninguna amenaza sea capaz de retractar nuestra voluntad".
Ese 27 de febrero de 1844, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella, cuando llegada la noche se dirigían hacia la Puerta del Conde, en el baluarte de San Genaro, izan la bandera dominicana. Ondea en la ciudad de Santo Domingo la bandera bordada por Concepción Bona y su prima María de Jesús Piña, junto con otras damas. La Bandera había surgido de un proyecto presentado por Juan Pablo Duarte y aprobado, el 16 de julio de 1838 en La trinitaria, donde se presentaban los colores y la forma de la enseña que representaría al nuevo estado, que se denominaría República Dominicana. La cruz blanca es el símbolo de la lucha de los libertadores para legarnos una patria libre.
Los patriotas habían planeado que en la noche del 27 de febrero tomar posesión de todos los fuertes emplazados en la muralla y del puerto. Para llevar a cabo estas acciones, contaban con la cooperación de varios militares que apoyaban la causa y que estaban dispuestos a entregar sus posiciones y ayudar a tomar la Fortaleza.
Ante el apoyo popular y de diversos grupos que unían sus fuerzas por la libertad, los haitianos se consideraron incapaces de combatir un alzamiento de tal magnitud, y el 28 de febrero se obtuvo la capitulación de la guarnición haitiana.

jueves, 12 de febrero de 2009

Lincoln 200 años después



Reportaje con la historia
EE UU conmemora el nacimiento del presidente que abolió la esclavitud

FRANCISCO G. BASTERRA 12/02/2009

Ejemplo del sueño americano, autodidacta, nacido a comienzos del siglo XIX en la pobreza absoluta en una cabaña en los bosques de Kentucky sobre un suelo de tierra y cubierto con una piel de animal. De la pobreza extrema a un buen pasar como abogado de éxito; emancipador de los esclavos negros; salvó la Unión triunfando en una brutal guerra civil; defensor de la igualdad de oportunidades; exponente máximo del hombre común, llegó a decir: "Dios ama a las personas corrientes, por eso hizo tantas". Asesinado cinco días después de la rendición de los confederados secesionistas. Consagrado por la historia como el mejor presidente de Estados Unidos, junto con George Washington. Todo esto y mucho más fue y representó Abraham Lincoln (1809-1865).
Hoy 12 de Febrero del 2009, se cumple el bicentenario del nacimiento del 16º presidente de EE .UU que abre las compuertas, sobre todo en su país, a una explosión de lincolnmanía reflejada en centenares de nuevos libros sobre su figura política, su personalidad, sus contradicciones, que las tuvo y muchas, y su puesta en valor en la sociedad norteamericana de 2009. Sobre él se han escrito más palabras que sobre cualquier otro gran personaje histórico, excluido Jesucristo. Exposiciones, actos académicos, documentales y la reapertura del remozado teatro Ford, en Washington, donde en la tarde del 14 de abril de 1865, Viernes Santo, John Wilkes Booth, un joven sudista perdedor de la guerra, descerrajó un solo tiro en la cabeza del presidente republicano con una pequeña pistola Dillinger. Murió a las siete de la mañana del día siguiente.
El viento de cola avivado por Obama, el primer negro en llegar a la Casa Blanca, ha puesto de actualidad la figura de Abraham Lincoln. Barack sería el último eslabón de la cadena iniciada por Lincoln con el decreto de emancipación de los esclavos y, lo que es más importante, con la posterior constitucionalización de su libertad a través de la decimotercera enmienda a la Constitución. Sea o no cierta esta interpretación histórica, Obama, demócrata, ha hecho suya la figura del larguirucho, como él, Lincoln, subrayando sus coincidencias y recuperando lo esencial de su discurso político. El 44º presidente inició su campaña a la Casa Blanca en las escalinatas del Capitolio de Springfield (Illinois) al igual que lo hizo Lincoln. Ambos son abogados y fueron primero congresistas en el mismo Estado al que posteriormente representaron en el Congreso de Washington. Las ideas de unidad y reconciliación nacional, no de un país de blancos o negros, o de republicanos o demócratas; de la defensa de la igualdad de oportunidades; incluso de intervención del Estado en la economía, también muy presente en Lincoln en una fuerte depresión, cuando defendía las obras públicas y la construcción de ferrocarriles, o la ayuda a los bancos, o también la creación de un banco público, son compartidas por los dos presidentes. También les aproxima su elocuencia virtuosa y su creencia en la fuerza de las palabras. Obama estudió detenidamente los discursos de Lincoln al preparar el suyo en la toma de posesión.
Abraham Lincoln vivió la era de la cultura oral, donde la palabra dicha, en sermones religiosos o discursos, era lo más importante. Admiraba a William Shakespeare y sus obras, que estudiaba para preparar sus discursos. La Biblia era su otra fuente de inspiración literaria. Obama juró el cargo sobre la Biblia de Lincoln. Otra coincidencia. El Honesto Abe, otro de sus sobrenombres, era un hombre de gran espiritualidad pero no abrazó dogma alguno, tampoco el religioso. De hecho, no tuvo ficha en ninguna iglesia. La inclusión de adversarios políticos en sus gobiernos en puestos claves -Departamento de Estado, Defensa e incluso el Tesoro-, buscando cierta transversalidad, es otra semejanza entre los dos presidentes.
Y un gesto simbólico: la peregrinación de la familia Obama, por la noche, una semana antes de entrar en la Casa Blanca, al Lincoln Memorial de Washington. El espectacular templo griego que cierra el Mall, por el oeste, enfrentándose al Capitolio a través de una avenida-parque de tres kilómetros y medio. La mejor forma de entender y reflexionar sobre Estados Unidos, su presidencia y el carácter imperial de la superpotencia es hacerlo sentado en las escalinatas del Lincoln Memorial, a la sombra de la estatua del presidente, en mármol de Georgia, y después de leer los discursos de Gettysburg y de su segunda toma de posesión, grabados en la piedra.
Quedan para la historia y todavía producen emoción al leerlas, más al escucharlas, las 272 palabras del discurso de Lincoln, tres minutos, en el campo de batalla de Gettysburg. "Aquí decidimos que estos muertos no han muerto en vano, que esta nación bajo Dios tendrá un renacimiento de la libertad, y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no desaparecerá de la tierra". Palabras que memorizan y recitan todos los escolares en Estados Unidos. Palabras que fueron transmitidas por Radio Budapest en 1956, durante la revolución húngara, para llamar al levantamiento contra la Unión Soviética.
El papel histórico de Lincoln como el Gran Emancipador llegó gradualmente desde un inicio en el que el presidente negaba rotundamente la igualdad social y política de negros y blancos. Sólo puso fin a la esclavitud cuando creyó que la Unión podía soportarlo sin dividirse. "No tengo el propósito", dijo en un debate político, "de introducir la igualdad política y social entre las razas blanca y negra. Hay una diferencia física entre las dos que, en mi opinión, les prohibirá siempre vivir en perfecta igualdad". Esta declaración le ha valido acusaciones de ser un "supremacista blanco".
Luchó con determinación en la guerra civil (500.000 muertos en una población de 30 millones) y su objetivo principal fue ganarla a toda costa para salvar la Unión, aun sin resolver la cuestión de la esclavitud que le provocaba problemas insalvables con los sudistas, pero también con el Norte federal. "Mi primer propósito es salvar la Unión, y no salvar o proteger la esclavitud; si pudiera salvarla sin liberar un solo esclavo, lo haría; y si pudiera salvarla liberando a todos los esclavos, también lo haría". Al final, logró las dos cosas y con ese resultado ha pasado a la historia. Preservó la Unión, al precio de una terrible guerra civil, no sólo por ella misma sino porque representaba una idea de igualdad, de gobierno de la mayoría, una idea exportable universalmente.
"No hace falta que lo canonicemos como nuestro santo laico, no solo asesinado sino martirizado", advierte el columnista del New York Times, William Safire. La personalidad de Lincoln fue compleja y contradictoria. Sentido del humor profundo, capacidad de encantamiento, gran contador de historias. Pero también una profunda melancolía reflejada en su atormentado rostro. Inestable psicológicamente, estuvo a punto de suicidarse dos veces antes de cumplir los 33 años. Visionario, pero calculador a la vez. Problemas familiares: detestaba a su padre, no acudió a su funeral y adoró a su madrastra. Su matrimonio fue todo menos plácido. Su mujer enloqueció

martes, 27 de enero de 2009

El Holocausto: Genocidio judío

Por:Jesús Ríos
Periodista y analista político
Enero 27 del 2.009
Hoy 27 de enero se conmemoran 64 años del fin de los campos de concentración nazis.Esta fecha marca el día en el que el ejército soviético, liberó en 1945 el campo de Auschwitz, lugar en el que murieron más de un millón de personas y fue declarada por Las Naciones Unidas como El Día del Holocausto.
Su magnitud y sus peculiaridades marcarían un hito en la Historia de la sociedad; con este término, Holocausto, queremos remontarnos, exactamente, al momento en que se produce la persecución contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial y cuando se cuentan las más increíbles historias acerca de las nefastas consecuencias de la guerra sobre la comunidad judía.
Aunque haya sido el genocidio judío protagonizado durante la Segunda guerra mundial de mano del bando alemán nazi, la saña del racismo y la xenofobia contra este pueblo; el sentimiento antijudío se remonta a épocas muy anteriores cuando personajes de la talla de Lutero, Federico el Grande e, incluso, Richard Wagner ya teorizaban acerca de la necesidad de deportar o exterminar al pueblo judío; Hitler sólo se limitaría a materializar ese enfermizo odio racial ya impregnado en el pueblo alemán.El sentimiento antisemita parecía muy arraigado en el sentir popular germano y así lo comprobaba el dictador alemán cuando en cada uno de sus discursos se empleaban consignas antisemitas y el fervor popular rugía más fuerte; ¿por qué había, entonces, que desperdiciar este filón? El tema de racismo judío alcanzaría una de las principales prioridades dentro de la política del partido nacionalsocialista nazi.
¿Por qué a lo largo de la Historia el pueblo judío ha estado tan perseguido?
No existe una sola respuesta a esta incógnita sino que se ha divagado mucho acerca de la posible causa que expusiese una razón acerca de dicha disconformidad popular y de tal cruel cacería hacía el pueblo judío. A lo largo de la historia el pueblo judío ha estado siempre relacionado con el comercio y la economía y es en el siglo XIX, cuando la comunidad judía seguía en dichos ámbitos económicos pero con el factor de ir mejorando su situación llegando a conseguir, en gran medida, equiparar sus derechos a los de los demás ciudadanos en la mayoría de los países europeos.En el momento de la segunda conflagración mundial hablamos de un claro proceso de emancipación en los últimos tiempos. En Alemania, concretamente, eran una minoría decreciente ya que no solían ser practicantes desde el punto de vista religioso pero ocupaban un papel importante en determinados partidos políticos, como el socialdemócrata. Si estudiamos la situación de dicha comunidad aún más al Este, podemos advertir que su influencia era mayor; en el caso concreto de Polonia representaban la décima parte de la población y eran un tercio del total de los habitantes de Varsovia y parecía estar confinada a determinadas profesiones.
Desde 1933 hasta 1939, el partido nazi, los organismos gubernamentales, los bancos y los comercios se encargaron de hacerles la guerra a los judíos y evitar que siguiesen liderando la vida económica. El argumento que fundamentaba esta beligerancia era que “quienes que no pertenecían a la raza aria no tenían derecho a ocupar cargos en la administración”. Se hacía una ardua explotación de la xenofobia de su pueblo despertando las cualidades más nefastas de los alemanes a través del ministerio de propaganda liderado por Goebbels y cuyo objetivo era divulgar la necesidad de extirpar el “cáncer judío”, justificar las actuaciones llevadas a cabo e intentar lograr la complicidad del pueblo reclutando al mayor de efectivos posibles en la campaña de desacreditación y aniquilación de aquellos no considerados como arios. Las primeras respuestas no tardaron en llegar, los abogados y médicos judíos perdieron su clientela aria, ciertas empresas judías fueron obligadas a desaparecer mientras las que interesaban fueron confiscadas por el Estado o vendidas a un precio inferior a su valor a otras compañías en manos arias.
A partir de 1933 se puso en marcha la gigantesca maquinaria de muerte, sus ejecutores fueron, , la policía y las autoridades de la República de Weimar, la aristocracia alemana junto a los grandes industriales quienes aportaron ingentes sumas de dinero para que los nazis accedieran al poder. La versión más extendida sobre los forjadores de la guerra y de sus miserias señala a los altos mandos nazis y a sus efectivos como únicos y verdaderos causantes pero esta versión se vuelve una gran mentira, que sólo hace distorsionar la historia, cuando advertimos la existencia de un complot entre el pueblo alemán con los nazis; y es que los alemanes no solo sabían del plan de matanzas que llevaba a cabo su gobierno sino que en muchos casos colaboraron activamente delatando a familias judías o realizando tareas “comunitarias” en los distintos campos de concentración y de exterminio. Incluso, se ha podido documentar como fue la propia población civil alemana quien actuó en esos años con tal grado de virulencia que incluso las SS tuvo que mediar para frenar el grado de violencia y lograr preservar una hipotética paz y seguridad en las calles alemanas.
Para las víctimas de esta maquinación seguidamente, comenzaba el terrorífico relato del holocausto, el interminable viaje en vagones de ganado que los conducirían a los distintos centros de tortura y exterminio. Las pésimas condiciones en que se realizaban estos viajes junto a, en ocasiones, las largas distancias que se recorrían sin comer ni beber dejaban a muchos presos en el camino; quienes sobrevivían eran seleccionados a su llegada y los más débiles eran rápidamente eliminados con tiros en la nuca, gaseados, enterrados vivos en fosas con cal ardiente o quemados vivos; lo que quedaba de ellos era reutilizado: el pelo era convertido en fieltro industrial, los huesos sin quemar se vendían a firmas industriales, las cenizas se utilizaban como fertilizantes y los dientes de oro generaban importantes ingresos.El resto eran separados por sexo, edad…para ser, a continuación, internados en los campos de concentración donde las vejaciones más inimaginables eran el pan de cada día; se les empleaba en las más diversas tareas, desde la construcción de carreteras hasta la fabricación de armamentos, el trabajo inhumano en la explotación de la minas o prestaban los más variados servicios a las industrias privadas. Otro importante porcentaje eran destinados a ser cobayas de laboratorio en experimentos científicos, su final no era otro que la muerte, mayormente por inanición o disentería.
Los tristemente célebres campos de exterminio de Auschwitz y Treblinka, ubicados en territorio polaco, cuentan con el mayor número de víctimas que según algunas estimaciones supera los cuatro millones de muertes. Es a finales del año 1944, cuando Alemania sufre continuas derrotas en todos los frentes, cuando se alcanza el máximo nivel de matanzas en los campos de exterminio, llegando a tener un promedio de 24.000 asesinatos diarios.Se habla de cifras finales entre 14 y 22,5 millones de personas pero lo cierto es que jamás se sabrá el número exacto de víctimas ni la proporción de muertes según el tipo de etnia pero es indudable que los judíos fueron quienes padecieron la mayor cantidad de muertes que de acuerdo a algunas estimaciones rondaría las seis millones de personas.
Fueron muchos otros los que lograron huir y alejarse de los territorios tomados por las tropas alemanas, se sabe que desde 1933 hasta 1937 emigraron de Alemania unos 130.000 judíos y en los dos años inmediatos al estallido de la guerra lo hicieron otros 120.000.