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viernes, 15 de mayo de 2009

Se descarriló la " Locomotora Europea".


Está sumida en el mayor retroceso desde la segunda guerra mundial.
Long Island Al Día con Periodista Digital.
La crisis económica golpea con fuerza a locomotora económica europea que ha arrastrado al resto del continente a la peor recesión en seis décadas. El producto interior bruto (PIB) de Alemania sufrió en el primer trimestre de 2009 un retroceso del 3,8%, lo que confirma que este país se encuentra sumido en el mayor retroceso desde la Segunda Guerra Mundial y ha llevado a Europa a una situación idéntica.
El PIB de la Eurozona se hundió en los tres primeros meses del año el 2,5%, la mayor caída desde que comenzaron los registros, en 1995. En comparación con el primer trimestre de 2008, el desplome de la actividad fue del 4,6% en el área de la moneda única y del 4,4% en los Veintisiete, también las tasas más negativas de la serie histórica, según ha confirmado hoy Eurostat, la oficina estadística comunitaria.
A estos datos se suma la caída del 1,2% del PIB francés en el primer trimestre del año, lo que marca la entrada oficial del país en recesión, al alcanzar seis meses consecutivos de descensos, y la contracción del PIB italiano que cayó en el primer trimestre de 2009 un 5,9%.
Los datos que confirman la dureza de los efectos de la crisis en el corazón de Europa se han conocido después de que ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmara una caída del 2,9% del PIB español respecto al primer trimestre de 2008, alcanzando el mayor retroceso en medio siglo de la economía en el arranque del año.
Tanto la Eurozona como la UE llevan cuatro meses consecutivos con descensos de la actividad que, además, son cada vez más intensos. Así, en el área del euro, el PIB ha pasado de caer el 0,2% en el segundo y tercer trimestre de 2008, a retroceder el 1,6% en el cuarto y desplomarse el 2,5% en el primero de 2009.
Del mismo modo, la economía de los Veintisiete descendió el 0,1% en el segundo trimestre del año pasado, el 0,3% en el tercero, el 1,5% en el cuarto, para hundirse el 2,5% de enero a marzo de este año.
El peor dato en cuatro décadas
La Oficina Federal de Estadística alemana ha anunciado hoy, desde su sede en Wiesbaden, que se trata del cuarto retroceso consecutivo frente al trimestre anterior y el mayor con diferencia desde que en 1970 se comenzara a calcular este dato de manera sistemática.
Previsiones pesimistas en Francia
En cuanto a la situación en Francia, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea calculan que la economía caerá un 3% en 2009, una cifra que el Gobierno comienza a considerar como posible, aunque oficialmente mantiene en el 1,5%.
El PIB italiano se hunde
El PIB italiano también se contrajo en el primer trimestre de 2009 se contrajo un 5,9% respecto al mismo periodo del año anterior, según las estimaciones difundidas hoy por el Instituto Nacional de Estadística italiano (Istat), que precisó que se trata de la mayor caída desde 1980.

domingo, 5 de abril de 2009

El G-20: Mucho ruido y pocas nueces


Una Cumbre sin altura.
Jesús Ríos
Editor

Los salvadores del mundo han decidido inundar el sistema de dinero y de gasto público. A esto los líderes de esta farsa le han llamado "nuevo orden global". ¿Devolverá esta lluvia de dinero la confianza a los mercados? La cumbre de Londres parece más un castillo de naipes para contentar a todos los participantes que un verdadero diseño de la salida a la crisis.
Los líderes mundiales acuerdan una limpieza del sistema financiero y mecanismos de control. Los organismos multilaterales recibirán un billón de dólares para impulsar la economía mundial. ¿Servirá esto para curar al enfermo? Aunque lo vendan como un nuevo Plan Marshall, los que padecen a causa de la economía harían mal en hacerse ilusiones. Las políticas anunciadas siguen sin restañar las estructuras bancarias internacionales y sólo prolongan la sensación de que la ortodoxia económica ha quedado suspendida en un congelador a la espera de que escampe la tormenta financiera por sí misma.
Esta orgía de abrazos y fotos en Londres parece reflejar demasiada felicidad por los acuerdos alcanzados en la cumbre del G-20, por países desarrollados y emergentes, al fijarse en Londres, Inglaterra, lo que han llamado las bases de un nuevo orden financiero y un fondo por 1,1 billones de dólares para enfrentar la crisis financiera global.
Uno de los protagonistas de la cumbre de Londres ha sido el FMI, que este año cumple 65 años y su relevancia mundial está en entredicho por el control que ejercen sobre él Estados Unidos y Europa, dejando sin margen de decisión a las potencias emergentes y los países en desarrollo.
El FMI reforzado deberá ahora suministrar liquidez a las economías más deprimidas, al borde del desplome. También colaborará con el Consejo de Estabilidad Financiera para alertar de los síntomas de inestabilidad en los mercados mundiales, a fin de prevenir con mayor antelación crisis como la actual.
El G-20 decidió destinar 250.000 millones de dólares para relanzar el comercio mundial y las exportaciones, más del doble de lo previsto, mientras que otros 100.000 millones más, en forma de créditos adicionales a cargo de bancos multilaterales, para financiar a los países más pobres.
Gordon Brown no obtuvo los estímulos fiscales que pedía, junto a Obama, pero prefirió subrayar el esfuerzo hecho para emprender "una expansión fiscal sin precedentes y concertada", que aportarán a la economía cinco billones y elevará la producción en un 4%, según sus alegres pronósticos.
La reforma más radical acordada en la cumbre de Londres fue sin duda la de los sistemas de regulación y vigilancia del sistema financiero internacional. Alemania y Francia habían exigido medidas tajantes para crear un nuevo marco de funcionamiento global a fin de evitar el fraude y los excesos. En el futuro habrá una mayor supervisión de los hedge funds, los fondos especulativos, así como de las agencias de calificación de riesgo, "para impedir conflictos de intereses inaceptables", señala el comunicado final. También se establecerán nuevas reglas para las pagas de los directivos bancarios, que han provocado grandes escándalos. Se aprobó un enfoque común a la limpieza de los "activos tóxicos" y se mostraron decididos a terminar con el secreto bancario.
Esta cumbre también deja perdedores. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, y la canciller alemana, Ángela Merkel, que no lograron la creación de una poderosa agencia reguladora del sistema financiero. Su apuesta levantó demasiada ampolla como para tenerla como una alternativa. Aceptarla hubiera sido reconocer las barbaridades del capitalismo y ello no contaba como objetivo de la cumbre. Aún así, no caben dudas de que las acciones contra los paraísos fiscales y la regulación de los fondos de inversión van en ese sentido.
Al final, mucho ruido y pocas nueces y se perdió la oportunidad de realizar cambios de fondo y no de forma. Se le da un refinado maquillaje al capitalismo, sistema que nos llevó por si mismo a las desigualdades que el mundo tiene hoy. Faltó valor para reconocer que el mercado por si mismo es un fracaso y que se debe mirar más allá del deseo de ganancia de los que más tienen, a costillas de los desposeídos.
Ojala que al apretarle las tuercas a los paraísos fiscales, se encuentre todo el dinero que se ha desaparecido y que es de una magnitud tal, que será imposible de ocultar. Espero eso si, que cuando los nombres de los evasores comiencen a aflorar, sean capaces los líderes mundiales, de utilizar la ocasión para enterrar un sistema que ya demostró, es irresponsable al asumir sus faltas y acude de manera aberrante a solicitarle a sus afectados que lo salve, para volver a la carga y continuar su arrogante camino. Una cumbre, sin altura.

viernes, 3 de abril de 2009

Capitalismo con regulación

Recuperación y reforma en la Cumbre del G-20
LIAD con BBC mundo.
Aunque las promesas de recuperación y reforma del sistema económico mundial fueron el corazón del acuerdo alcanzado por los líderes del G-20 en Londres, los resultados concretos están por verse.
El acuerdo alcanzado por los líderes del G-20 en Londres ha sido calificado de histórico por el primer ministro británico, Gordon Brown."Hoy es el día en que el mundo se unió para luchar contra la recesión global", dijo el anfitrión de la cumbre al abrir la conferencia de prensa en la que anunció las conclusiones alcanzadas después de horas de negociaciones con sus contrapartes.
Y en el comunicado oficial, todo parece indicar que las divergencias y la animosidad que se había visto entre los miembros del grupo -especialmente en los días previos a la reunión- quedaron de lado tras las discusiones del jueves.
Si hay algo que se le debe reconocer al comunicado final es que no deja tema sin tocar: todos los puntos en discusión -incluso los más álgidos- se llevan una mención y, al parecer, tienen una solución consensuada.Además, con una promesa de inyectar US$5 billones antes del final de 2010, los líderes no pueden ser acusados de haber escatimado en gastos en momentos de crisis.La cumbre, además, no escaseó en declaraciones grandilocuentes.Brown dijo: "Se terminó el viejo Consenso de Washington", en referencia al pensamiento económico que aseguró, durante décadas, que el mercado solucionaría sus correcciones por sí mismo, sin necesidad de intervención estatal."Hemos logrado un nuevo consenso de que haremos lo necesario para restablecer el crecimiento y el empleo, y evitar que una crisis de este tipo se repita nuevamente", agregó."Recuperación y reforma"Para empezar, en dos palabras que mencionó Brown se combinan las que eran dos de las principales preocupaciones de muchos líderes antes de empezar la cumbre: "recuperación y reforma".Recuperación ante la inyección de liquidez en las áreas donde los fondos se han secado desde la profundización de la crisis; reforma en las instituciones que no supieron ni prever ni evitar la actual crisis.
El mejor ejemplo de estos es el Fondo Monetario Internacional (FMI): la organización, tanto en términos de los recursos que tiene como de su forma de funcionar, entra en una nueva era después de esta cumbre.Así se reflejó la insistencia de los países emergentes para aumentar su poder de influencia por sobre la institución -un reclamo de China y Brasil, entre otros- y la mejor rendición de cuentas del desprestigiado organismo, algo que buscaba la presidenta argentina, Cristina Fernández.México se llevó una mención especial de apoyo a su préstamo pedido al FMI, algo que insinúa que el presidente Felipe Calderón logró uno de sus claros objetivos en la cumbre.Por eso y porque se reiteró el compromiso de los países miembros del G-20 de evitar las prácticas proteccionistas y apostar por el libre comercio, América Latina puede estar conforme con los resultados de la reunión de Londres.
¿Fin del paraíso?También, entre los anuncios, están los límites a los salarios de los banqueros y un férreo control de los paraísos fiscales. la organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hará públicos, de forma inmediata, la lista de los paraísos fiscales que no cumplen con los requisitos legales establecidos para esos territorios.Además, se expresó un compromiso de mantener y en algunos casos aumentar la ayuda para los países más pobres, que en muchos casos son los más impactados por la crisis.Lo interesante es que esa ayuda no sólo llegará de manera directa: también los países en desarrollo se verán beneficiados por un aumento de US$250.000 millones en crédito comercial, algo que podría reavivar las exportaciones de materias primas desde las economías emergentes en el corto plazo.
En la conferencia de prensa que ofreció al final del día, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que esa ayuda aliviaría a los más necesitados de África y América Latina."Son herramientas para que ellos puedan salir de la pobreza", dijo Obama.A futuroTodos los líderes, desde Nicolás Sarkozy (quien dijo que la cumbre "es más de lo que podía esperar") hasta Barack Obama, insistieron en que este paquete de medidas decididas en Londres no son las primeras ni serán las últimas que el G-20 tomará de manera coordinada para paliar la crisis.En una próxima cumbre en el otoño boreal, en un lugar a definir, el G-20 se reunirá de nuevo para evaluar cómo funcionó lo que se decidió este jueves en la capital británica."Esta vez es diferente", dijo Brown, haciendo referencia a las décadas que le tomó al mundo recuperarse de la Gran Depresión y para destacar que los líderes mundiales actuales son conscientes de que es necesario que se actúe de manera urgente para evitar que la crisis se profundice aún más.
Sin embargo, queda todavía por verse si las promesas que se incluyen en el comunicado se transforman en realidad y cuánto tiempo tomará implementarlas.Además, la evaluación de los resultados de la cumbre no se puede ver ni en la respuesta positiva de los mercados al anuncio, ni en la efusividad de los mandatarios al anunciar el acuerdo: se medirá, con el tiempo, cuando la economía global defina si, al final, caerá por un abismo o no.

miércoles, 1 de abril de 2009

Objetivo del G-20: impulsar el crecimiento

No podemos fracasar, la historia no nos lo perdonaría
Por :Nicolas Sarcozy, Presidente de Francia
Distribuido por Tribune media
El mundo espera que el G-20 reconstruya un capitalismo renovado y mejor reglamentado
Hay que identificar los paraísos fiscales, exigirles cambios y lanzar advertencias
Desde el principio de esta crisis he defendido la idea de que, ante tamaño desafío, la cooperación no es una opción, sino una necesidad. Desde el mes de septiembre de 2008, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, he estado pidiendo al mundo que se una para aportar a la crisis una respuesta coordinada y concertada. El pasado mes de noviembre, esta iniciativa, impulsada por el conjunto de los europeos, desembocó en una reunión del G-20 en Washington, en la que se sentaron las bases de una ambiciosa reforma del sistema financiero internacional. La cumbre de Londres debe permitirnos ahora ir más allá y aportar una traducción concreta a los principios establecidos en Washington.
Lo que el mundo espera de nosotros es que aceleremos la reforma del sistema financiero internacional. Lo que el mundo espera de nosotros es que reconstruyamos juntos un capitalismo renovado, mejor reglamentado, más ético y más solidario. Condición previa para una reactivación y un crecimiento sostenibles.
Pues esta crisis no es la del capitalismo. Es, al contrario, la crisis de un sistema que se aleja de los valores más fundamentales del capitalismo. Es la crisis de un sistema que ha empujado a los actores financieros a exponerse a riesgos cada vez más inconsiderados, que ha permitido que bancos especularan en vez de hacer lo que les corresponde, que es financiar el desarrollo de la economía; y, por último, es la crisis de un sistema que ha tolerado que tantos actores y que tantas plazas financieras escaparan a todo control.
En la cumbre de Washington de noviembre, nos pusimos de acuerdo sobre los cuatro principios que debían orientar nuestra acción frente a la crisis: la necesidad de una reactivación coordinada y concertada, el rechazo del proteccionismo, una mejor regulación de los mercados financieros y una nueva forma de gobierno mundial.
¿Cuál es la situación actual? Respecto a los dos primeros puntos, ya hemos avanzado mucho. Hemos sabido resistir a los demonios del proteccionismo, pues la historia nos ha enseñado que éste no hace más que agravar las dificultades. Asimismo, todos los países han apoyado masivamente sus economías, adoptando ambiciosos planes de estímulo, a los que se han unido, en aquellos países que como Francia ofrecen a sus ciudadanos un alto nivel de protección social, un importante aumento de los gastos sociales vinculados con la crisis. Si tenemos en cuenta las medidas de apoyo en su conjunto, podemos concluir que las principales economías del mundo han desplegado esfuerzos comparables y gigantescos para encarar la crisis. Dichas medidas empiezan apenas a desplegarse y a surtir efecto, pero debemos estar preparados para ir todavía más lejos si las circunstancias lo exigieran.
Hacer todo lo posible a favor del crecimiento mundial; éste es el principio que defenderé en Londres.
Pero esta semana deberemos sacar adelante, con el mismo sentido de la prioridad y de la urgencia, la cuestión de la regulación de los mercados financieros. Porque el crecimiento mundial será tanto más fuerte cuanto que se verá respaldado por un sistema financiero estable y eficaz, por un retorno de la confianza en los mercados que permitirá asignar mejor los recursos, reactivar el crédito e impulsar los flujos de capital privado de los países industrializados hacia los países en desarrollo.
La cumbre de Washington permitió definir varios principios esenciales en materia de regulación que deben ahora ponerse en práctica de manera concreta. Decidimos entonces que a partir de ahora ningún actor, ninguna institución, ningún producto financiero podría volver a escapar al control de una autoridad reguladora. Esta regla deberá aplicarse a las agencias de calificación, pero también a los fondos especulativos y, por supuesto, a los paraísos fiscales.
Respecto a este último punto, desearía que fuéramos muy lejos y que adoptáramos un documento que identifique exactamente esos paraísos fiscales, los cambios que esperamos de ellos y las consecuencias que conllevaría un rechazo por su parte. Celebro que el debate sobre los paraísos fiscales, lanzado en la cumbre de Washington, haya empezado a dar sus frutos, en particular en Europa, donde varios países han anunciado recientemente que iban a adaptar su legislación a fin de satisfacer las expectativas de la comunidad internacional.
Desearía asimismo que avanzara nuestra reflexión colectiva sobre la necesaria reforma de las normas contables y reglas cautelares que rigen los establecimientos financieros. Las normas actuales no han permitido evitar las derivas. Incluso han agravado la crisis. Lanzaré este debate, que, desgraciadamente, en muchos países no parece haber madurado lo suficiente.
Respecto al gobierno económico mundial, hace tiempo que pienso que debemos dar mayor cabida a los países emergentes, darles el lugar que corresponde a su peso y a las responsabilidades que desearía verles asumir. Ello se aplica al conjunto de las instancias internacionales, y especialmente a las instituciones financieras internacionales. Celebro la ampliación del Foro de Estabilidad Financiera, pero habrá que ir más allá. Después de la cumbre de Londres, creo que quedará por acometer un gran trabajo de renovación del sistema multilateral en su conjunto. En los próximos meses, formularé una serie de propuestas en este sentido.
Por último, debemos aportar respuestas a favor de aquellos que han sufrido de lleno el impacto de la crisis. De ahí que debamos aumentar los medios puestos a la disposición del FMI, para que éste pueda apoyar a los países con mayores dificultades. Planteé a los europeos la cuestión de nuestra contribución para atender las necesidades del FMI: los Estados miembros respondieron a este llamamiento. También planteé a nivel europeo la cuestión de nuestra contribución ante los riesgos que corren algunos de los países de Europa Central y Oriental: los Estados miembros volvieron a responder a mi llamamiento.
Pero desearía asimismo poner de relieve la necesidad, el imperativo absoluto, que constituye nuestro apoyo a los países más pobres. Han sido víctimas de esta crisis y, si no nos mostramos solidarios, algunos de ellos corren el peligro de ver cómo se desvanecen los considerables esfuerzos desplegados en el transcurso de los últimos años para alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio. Hace unos días estuve en África, donde manifesté mi convicción de que los destinos de Europa y del continente africano estaban inextricablemente ligados. Responderemos al llamamiento de África y de todos los países en desarrollo con dificultades en todos los continentes.
Estoy convencido de que el mundo puede salir más fuerte, más unido y más solidario de este periodo difícil, a condición de que ésa sea su voluntad. Soy perfectamente consciente de que no podemos cambiarlo todo de la noche a la mañana, de que nos queda mucho camino por recorrer, de que es probable que nos tengamos que volver a reunir después de Londres para culminar las reformas iniciadas. De lo que sí estoy seguro es que debemos obtener resultados concretos desde este mismo jueves en Londres. No podemos fracasar, el mundo no lo comprendería, la Historia no nos lo perdonaría.

martes, 31 de marzo de 2009

China está secuestrada por EE.UU

El subdesarrollo de su sistema financiero lo permite
Long Island Al Día con agencias Chinas
La Reserva Federal de Estado Unidos anunció el 18 de marzo que compraría bonos del Tesoro a largo plazo con un importe de 300.000 millones de dólares, lo que provocó un ascenso fuerte del mercado bursátil y la caída del coeficiente de beneficios de las deudas estadounidenses a largo plazo y del tipo de cambio de las principales monedas occidentales respecto al dólar.
La decisión de la Reserva Federal también afecta los intereses de las inversiones de China, que como la mayor acreedora de EEUU, posee bonos del Tesoro de EEUU valorados por más de 700.000 millones de dólares.
El primer ministro chino Wen Jiabao ha expresado su preocupación por la seguridad de los activos chinos en EEUU. Al comprometerse a proteger la seguridad de las inversiones chinas, la Casa Blanca insinuó que el bono del Tesoro de EEUU es la mejor opción para las inversiones chinas, lo que significa que China ya se encuentra “secuestrada” por los bonos del Tesoro estadounidenses.
Pocas opcion para las divisas chinas
Tras la segunda Guerra Mundial, el dólar ha servido de ser la principal moneda para el pago internacional y la reserva de las divisas. La liquidación del 80 % del comercio internacional se realiza con el dólar, que ocupa el 64 % de las reservas de divisas del mundo (el euro el 27 %, la libra esterlina el 5 % y el yen de Japón el 3 %). Los activos nominados en dólares constituyen la mayor parte de las reservas de divisas de China debido a la posición especial de la moneda estadounidense en el sistema monetario internacional y el sistema de reservas internacional.
En un periodo bastante largo, el bono del Tesoro de EEUU será la principal opción para la inversión de las divisas de China, ya que éstas son en su mayoría en dólares, dijo Zhu Qingpu, funcionario responsable de la divisa de la sucursal en New York del Banco de China.El mercado de bonos de EEUU, la mayor economía y el país más desarrollado, es el mayor del mundo con la más fuerte movilidad. Constituye la primera opción de las inversiones chinas. Debido a la enorme cantidad de las reservas de divisas de China y la envergadura relativamente pequeña del mercado de bonos de Europa y Japón, el bono del Tesoro de EEUU sigue siendo la principal orientación de las inversiones chinas tomando la seguridad como la condición previa, explicó Zhu Qingpu. Zhu calificó la decisión de la Reserva Federal del 18 de marzo como una medida de “emitir más moneda papel del dólar para comprar bonos”.
Ante la creciente crisis financiera y la contracción del mercado de créditos, el aumento de la emisión de la moneda estadounidense es favorable para la estabilidad del mercado financiero, la baja del coste de los créditos y la recuperación económica. Pero también provocará la inflación monetaria y la devaluación del dólar.
Las cargas sobre los activos del Reserva Federal han alcanzado los 30.000 millones de dólares, lo que causará inevitablemente la inflación monetaria, Afirmó Zhu.
Influencia de China sobre el mercado estadounidense
Al poseer una enorme cantidad de bonos del Tesoro de EEUU China se ha convertido de una simple compradora en una parte del mercado de los bonos. Cualquiera decisión china podría influir el mercado estadounidense. Actualmente las reservas de divisas de China representan dos quintas partes del volumen total de reservas mundial (unos 5 billones de dólares), o sea, 6 a 7 veces la suma de los fondos del FMI destinados a rescatar a los países en crisis, dijo Hong Pingfan, director del Centro de Vigilancia de la Economía Global adscrito a la ONU. En las circunstancias de la crisis financiera, China no puede reducir en gran margen la posesión de las reservas ni reajustar su formación, de otra manera podría provocarse una grave devaluación del dólar, afirmó Hong Pingfan. China puede reducir sus reservas mediante el incremento de sus inversiones en ultramar, especialmente en las inversiones estratégicas en los recursos naturales, además de estimular la demanda interna para hacer equilibrado el comercio exterior, agregó.
Subdesarrollo del sistema financiero, origen del problema
El agravamiento de la crisis financiera global ha hecho al mundo fijar la atención a China, su incremento económico y sus reservas.
Desean que China contribuya a aliviar la crisis, manteniendo el crecimiento económico para neutralizar la influencia negativa causada por la recesión de los países desarrollados, asignando fondos adicionales al FMI para rescatar los países más afectados por la crisis. Como el país de origen de la crisis financiera, EEUU desea que China utilice sus reservas de divisas para comprar bonos del Tesoro estadounidenses, esto le permitiría a EEUU conseguir más fondos para aplicar su política de rescate y medidas de estímulo financiero.
Las reservas en divisas, constituyen un mecanismo para hacer frente a la crisis en la balanza de pagos internacionales, pero las excesivas reservas son un desperdicio de recursos financieros, dijo Hong Pingfan.Las cuantiosas reservas de divisas constituyen un fuerte sostén para China en sus esfuerzos por encarar la crisis financiera internacional pero también le atraen problemas. En cierto sentido, estas reservas han servido de créditos a bajo interés o libres de interés para EEUU y otros países emisores de las monedas de reservas internacionales. Si China las invierte en la construcción interna y otros sectores, podría conseguir más beneficios, afirmó Hong. Al comparar las reservas chinas valoradas en 1,9 billones de dólares con las inversiones foráneas en China estimadas en 800.000 millones de dólares, se puede ver claramente que China ha prestado 1,9 billones de créditos a corto plazo y a bajo interés a EEUU, Europa y Japón, emisores de las monedas de reserva internacionales, a cambio de los 80.000 millones de dólares de inversiones a largo plazo y a alto interés. Desde luego, los primeros son créditos a bajo riesgo y las inversiones corren alto riesgo. Esto demuestra que China cuenta con un sistema financiero subdesarrollado e incapaz de convertir eficazmente sus ahorros en inversiones de alto beneficio. Esto obliga a China a prestar sus ahorros a otros países a bajo interés, a cambio de las inversiones de altos beneficios, ya que China mantiene una posición muy baja en el sistema financiero internacional y su moneda, el Renminbi, todavía no es una moneda dura, dijo Hong Pingfan.

lunes, 30 de marzo de 2009

La gran evasión

Paraísos fiscales, el talón de Aquiles del capitalismo
LIAD con EFE
En estos tiempos de crisis profunda, los miembros de los países del G-20 van a proponer en su próxima reunión del 2 de abril acabar con los paraísos fiscales, donde durante años mafiosos, corruptos, ladrones y sinvergüenzas varios han encontrado un rinconcito para guardar el fruto de sus tropelías.
Mientras el hambre se ceba en el mundo, gran parte de la riqueza que se genera en el mundo está oculta en los 72 paraísos fiscales sin pagar un dólar de impuestos.
En el documental "Paraísos fiscales, la gran evasión", realizado en España se muestra que generalmente suelen ser pequeños países en los que hay más bancos que cualquier otro comercio y donde nadie pide explicaciones a la hora de abrir un depósito financiero, ya que basta con una dirección de correo.
La exención de impuestos es lo que atrae a las grandes riquezas de todo el mundo, y se calcula que ¡once trillones de dólares! descansan en estos paraísos fiscales sin que sus propietarios paguen un céntimo al erario público de diferentes países.
Los gobiernos ponen énfasis y se llenan la boca de lucha contra las drogas o contra el terrorismo, pero todos ellos saben que los paraísos fiscales han servido para blanquear dinero y financiar esos grupos terroristas tan condenados.
Ahora, los países del G-20 van a pedir en Londres, el próximo 2 de abril, que se erradiquen estos limbos financieros, para que la riqueza oculta en estos espacios opacos salga a la luz.
El documental explica cómo funcionan las firmas de auditorías, expertos en asesorar a sus clientes sobre el lugar más ventajoso donde colocar su dinero, así como las agencias de investigación de impuestos.
Más allá de las fronteras de la legalidad, los expertos coinciden en que el uso de los paraísos fiscales para la evasión de impuestos, se ha convertido en uno de los mayores atentados éticos contra la redistribución de la riqueza de un mundo en crisis.

martes, 24 de marzo de 2009

Mensaje del Presidente de EE.UU

La hora de la acción mundial
BARACK OBAMA
Vivimos un periodo de retos económicos mundiales a los que no es posible hacer frente con soluciones a medias ni con los esfuerzos aislados de un solo país. Los líderes del G-20 tienen la responsabilidad de emprender una acción audaz, amplia y coordinada que no sólo ponga en marcha la recuperación, sino que lance una nueva era de compromiso económico con el fin de impedir que vuelva a producirse una crisis como ésta.
El G-20 debe lanzar una iniciativa audaz, amplia y coordinada para impulsar la recuperación.
Debemos acabar con la especulación temeraria y el descontrol.
Nadie puede negar que la necesidad de actuar es urgente. La crisis crediticia y de confianza ha atravesado fronteras y tiene consecuencias en todos los rincones del planeta. Por primera vez en una generación, la economía mundial está contrayéndose y el comercio está disminuyendo. Se han perdido billones de dólares, los bancos han dejado de prestar dinero y decenas de millones de personas van a perder su trabajo en todo el mundo. Está en peligro la prosperidad de todos los países, además de la estabilidad de los Gobiernos y la supervivencia de pueblos enteros en las partes más vulnerables de la tierra.
Hemos aprendido, de una vez por todas, que el éxito de la economía estadounidense está inextricablemente unido a la economía mundial. No hay una línea que separe las acciones para restablecer el crecimiento dentro de nuestras fronteras y las acciones para conseguirlo en el resto del mundo. Si los habitantes de otros países no pueden gastar, los mercados dejan de funcionar; ya hemos presenciado la mayor caída de las exportaciones estadounidenses en casi cuatro décadas, que ha sido la causa directa de la pérdida de empleo en el país. Y, si seguimos dejando que las instituciones financieras de todo el mundo actúen de forma temeraria e irresponsable, permaneceremos atrapados en un ciclo de burbujas y estallidos. Por eso, la próxima cumbre de Londres está directamente relacionada con nuestra propia recuperación.
Mi mensaje está claro: Estados Unidos está listo para tomar la iniciativa, y vamos a pedir a nuestros socios que se unan a nosotros, con un sentido de urgencia y de propósito común.
Se han tomado muchas medidas positivas, pero queda mucho por hacer. Esa iniciativa nuestra se basa en un principio muy sencillo: vamos a actuar sin miedo para sacar a la economía estadounidense de la crisis y reformar nuestra estructura reguladora, y esas acciones se verán reforzadas por las acciones complementarias en el extranjero. Con nuestro ejemplo, Estados Unidos puede fomentar una recuperación mundial y crear confianza en todo el mundo; y si la cumbre de Londres ayuda a impulsar las acciones colectivas, podremos construir una recuperación segura y evitar crisis futuras.
Nuestros esfuerzos deben empezar con una rápida actuación para estimular el crecimiento.Estados Unidos ha aprobado ya la Ley de Recuperación y Reinversión, el esfuerzo más radical para impulsar la creación de empleo y sentar las bases del crecimiento en una generación. Otros miembros del G-20 también han propuesto estímulos fiscales, y esos esfuerzos deben ser enérgicos y sostenidos hasta que se restablezca la demanda. En el camino, debemos asumir un compromiso colectivo de estimular el libre comercio y la inversión y resistir la tentación del proteccionismo, que intensificaría la crisis.
En segundo lugar, debemos restablecer el crédito del que dependen las empresas y los consumidores. En EE UU estamos trabajando con energía para estabilizar nuestro sistema financiero. Entre otras cosas, con una valoración justa de los balances de nuestros grandes bancos, que desembocará de forma directa en préstamos capaces de ayudar a los ciudadanos a comprar bienes, conservar sus hogares y hacer crecer sus empresas. Estas medidas deben seguir desarrollándose mediante las acciones de nuestros socios del G-20.
Todos juntos, podemos adoptar un marco común que insista en la transparencia, la responsabilidad y la importancia de restablecer la circulación del crédito que constituye la savia de una economía mundial en crecimiento. Y el G-20, junto con las instituciones multilaterales, puede proporcionar una financiación comercial que ayude a reanimar las exportaciones y crear puestos de trabajo.
En tercer lugar, tenemos la obligación, por motivos económicos, morales y de seguridad, de tender la mano a los países y las personas en mayor situación de riesgo. Si les damos la espalda, nuestra propia recuperación se retrasará y el sufrimiento causado por esta crisis aumentará. El G-20 debe desplegar a toda velocidad los recursos necesarios para estabilizar los mercados emergentes, dar un impulso real a la capacidad de actuar con urgencia del Fondo Monetario Internacional y ayudar a los bancos de desarrollo regionales a acelerar los préstamos. Mientras tanto, Estados Unidos apoyará nuevas inversiones sustanciales en seguridad alimentaria para ayudar a los más pobres a sobrevivir los tiempos difíciles que se avecinan.
Ahora bien, aunque estas acciones pueden ayudarnos a salir de la crisis, no debemos conformarnos con una vuelta al statu quo. Debemos acabar con la especulación temeraria y el gasto por encima de nuestros medios; con el crédito basura, la ayuda excesiva a los bancos y la falta de supervisión que nos condena a burbujas que inevitablemente terminan estallando. La acción internacional coordinada es lo único que puede evitar una asunción de riesgos tan irresponsable como la que ha provocado esta crisis. Por eso me comprometo a aprovechar esta oportunidad para proponer unas amplias reformas de nuestro sistema regulador y supervisor.
Todas nuestras instituciones financieras -en Wall Street y en todo el mundo- necesitan una vigilancia firme y unas normas que se atengan al sentido común. Todos los mercados deben tener criterios de estabilidad y un mecanismo de transparencia. Un marco sólido de requisitos de capital debería protegernos contra futuras crisis. Debemos atacar los refugios fiscales y el blanqueo de dinero.
Los abusos deben evitarse mediante la transparencia rigurosa y la responsabilidad, y los días del descontrol tienen que acabar. En vez de unos parches que permitan conformarse con el mínimo común denominador, debemos ofrecer unos claros incentivos al buen comportamiento que fomenten una lucha por ser los mejores.
Sé que Estados Unidos tiene su parte de responsabilidad por el caos en el que nos encontramos. Pero también sé que no tenemos por qué escoger entre un capitalismo caótico e implacable y una economía dirigida por el Gobierno y opresiva. Es una alternativa falsa que no ayuda a nuestra gente ni a nadie.
Esta reunión del G-20 ofrece un foro para un nuevo tipo de cooperación económica mundial. Ha llegado la hora de trabajar todos juntos para restablecer el crecimiento sostenido que sólo puede surgir de unos mercados libres y estables, capaces de aprovechar las innovaciones, apoyar el espíritu emprendedor y ofrecer oportunidades.
Todas las naciones del mundo tienen intereses entrelazados. Estados Unidos está dispuesto a incorporarse a un esfuerzo mundial para obtener nuevos puestos de trabajo y un crecimiento sostenible. Juntos, podemos aprender las lecciones de esta crisis y labrar una prosperidad que sea duradera y segura para el siglo XXI.

viernes, 13 de marzo de 2009

La crisis mundial se está tornando peor: Kenneth Rogoff.


"Se requiere meter a los grandes bancos, la mayoría o la totalidad de ellos, en proceso de liquidación".
Fue uno de los primeros economistas que predijo la crisis, experto y profesor de Harvard, es uno de los académicos más respetados en el mundo.
Exclusivo para Portafolio Colombia
Edición de Long Island Al Día

Todo indica que la crisis mundial, lejos de mejorar, tiende a empeorar ¿por qué? La crisis en verdad se está tornando dramáticamente peor. Cuando el anterior presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, habla de nacionalizar las mayores instituciones financieras y el inversionista legendario Warren Buffet dice que las cosas van para el peor escenario imaginable, es claro que estamos en un estado muy lamentable.
Cuál es el problema más grande?
El colapso de los mercados globales de crédito. En los inicios de la crisis, se podría haber culpado del desplome principalmente a la disfunción interna de los grandes bancos globales, la mayoría de los cuales son completamente insolventes a pesar de los cientos de miles de millones de dólares que les han entregado del dinero de los contribuyentes. A comienzos de septiembre pasado, los pequeños y medianos prestatarios en casi todo el mundo no podían satisfacer sus necesidades básicas de financiamiento, a menos de que fuera con tasas de interés muy altas, al tiempo que las dificultades para obtener crédito para el comercio han llevado a un desplome del comercio global.
Y ahora ¿qué pasa?
Que el problema en los mercados de crédito está también en el lado de demanda. Los consumidores norteamericanos, que por mucho tiempo han sido los principales motores de la economía global, se han vuelto de repente mucho más nerviosos a la hora de gastar en productos y servicios no necesarios. Ellos han visto que los valores de sus casas, pensiones y activos financieros cayeron a la mitad. Ven subir el desempleo, el cual probablemente llegue a dos dígitos, y temen que el Gobierno no pueda con el trabajo de recuperación. Así que incluso las personas que pueden conseguir crédito, o que todavía tienen ahorros, están reacias gastar.
¿Y las compañías?
Las empresas tampoco están invirtiendo. Yo hablo con empresarios por todo el mundo, y con excepción de unos pocos, su mensaje es el mismo: 'estamos sacando todas las inversiones que podemos, tan rápidamente como sea posible'. Así que también hay un colapso de la demanda de crédito, que a su vez, amplifica el problema en el suministro de crédito, pues los bancos ven en perspectiva una subida de las bancarrotas.
¿Cómo valoraría usted, hasta ahora, la gestión del presidente Obama?
Estoy decepcionado profundamente. Conozco a la mayoría de los principales integrantes del equipo de gobierno de Obama. He sido amigo de Larry Summers desde el posgrado y él es mi colega en Harvard. El secretario del Tesoro, Tim Geithner, fue uno de mis colegas más cercanos en el FMI, donde nuestros períodos se superpusieron. Paul Volcker fue mi primer jefe cuando trabajé en la Reserva Federal. Christie Romer -jefa de consejeros económicos- y su marido, David, fueron mis dos mejores amigos cuando enseñé en Berkeley a principios de los noventa. Sé que el equipo económico de Obama comprende que el sistema financiero necesita ser reparado urgentemente, y había asumido que ellos lograrían ese propósito. Pero hasta ahora, no parecen haber podido vencer la resistencia política frente a las duras medidas que se necesitan: principalmente, meter a los grandes bancos, la mayoría o la totalidad de ellos, en proceso de liquidación.
¿Qué se salva?
En otros frentes, lo han hecho mejor. El inmenso estímulo fiscal era necesario y seguramente se requerirá otro. Me agrada ver que la nueva administración tiene interés en el medio ambiente. Estoy de acuerdo con que es una vergüenza que los poderosos y ricos Estados Unidos no proporcionen asistencia médica gratuita de alta calidad a los niños cuyos padres están en peor situación económica. Desafortunadamente, pese a todas sus medidas y buenas intenciones, el sistema bancario va a hundir el barco si no lo arreglan.
¿Cuál cree que es la razón por la que los bancos no han podido normalizar su actividad?
Las más grandes instituciones financieras están completamente insolventes en, por lo menos, un par de billones de dólares en pérdidas, y hasta que el hueco no se llene, hay pocas esperanzas de que la actividad prestamista vuelva a la normalidad. Desafortunadamente, la economía global se está hundiendo rápido y el hueco se hace mucho más grande a una velocidad que supera la que usan los gobiernos para llenarlo.
¿Son necesarios más recursos?
Tan solo los contribuyentes estadounidenses han puesto cientos de miles de millones de dólares, y mucho más a través de toda clase de subvenciones y garantías ocultas. Pero es insuficiente. Incluso las compañías doradas como Goldman sobreviven con un tubo alimentador que les da el Gobierno. Si este decide permitir que se quiebre AIG, las pérdidas azotarían a Goldman y a una docena de bancos alrededor del mundo.
¿Entonces?
Yo no pretendo decir que es fácil arreglar el sector bancario. De hecho, una solución bancaria puede desacelerar el crecimiento aún más por seis a doce meses, pero a menos de que los bancos sean decisivamente saneados, E.U. estará entrando y saliendo de la recesión durante años. Los problemas son los mismos en muchos otros países, en particular Irlanda, Suiza, Gran Bretaña y Europa del Este.
¿Piensa que la actitud extremadamente prudente de los consumidores es justificada?
Con los precios de las viviendas perdiendo un 30 por ciento en términos reales, las acciones más de 50 por ciento abajo, el desempleo disparado y signos de que lo peor está por venir, hasta los consumidores estadounidenses se dan cuenta que de vez en cuando ahorrar no es una mala idea. El problema verdadero es que por varios años los consumidores estadounidenses no han ahorrado nada, apoyándose en los crecientes precios de sus viviendas para pagar por todo. Lamentablemente, la música paró y ahora tenemos que pagar el precio. Gente como el anterior presidente de la FED, Alan Greenspan, y una serie de Secretarios del Tesoro de E.U., fueron espectacularmente irresponsables en promover políticas que cebaron los préstamos de corto plazo y el consumo.
¿Qué se debe hacer con la industria automotriz?
Está agonizando en E.U. e igual estaría así sin la crisis financiera. Estoy de acuerdo con ayudar a los trabajadores del sector con servicios de salud y subsidios de desempleo durante la transición, pero....
¿Por qué subvencionar a un perdedor como la industria automovilística?
Ciertamente no hay razón para salvar a los accionistas y tenedores de bonos de GM. En ausencia de restricciones comerciales, E.U. no fabricará más carros en 20 años, así como hoy no produce televisores de pantalla plana. Probablemente E.U. podrá ser competitivo produciendo partes finales y en diseño, pero la fabricación migrará a Asia.
¿Cómo ve a Latinoamérica bajo esta perspectiva?
Hay vecinos de Colombia que dependen de las rentas petroleras, los cuales están en graves problemas. Aunque creo que el precio de largo plazo del petróleo se quedará en 75 dólares por barril, podremos ver las cotizaciones cayendo hasta los 20 dólares antes de que la coyuntura actual termine, especialmente si China se atasca, como parece ser un riesgo creciente. La economía argentina también va para un precipicio proverbial. Para Brasil, Chile, Colombia y Perú la recesión global seguramente será problemática, pero son afortunados de tener sistemas bancarios fuertes y un crecimiento fundamental más dinámico. Preveo que Latinoamérica tendrá un año muy duro en el 2009, pero cuando la región se empiece a sanar en algún momento del 2010, la recuperación será mucho más fuerte que en E.U. Esta vez, es Estados Unidos el que necesita una reestructuración profunda.

domingo, 8 de marzo de 2009

El Tesoro británico toma el control del banco Lloyds


BNP y el Estado belga reactivan la venta de Fortis, nacionalizado en octubre
WALTER OPPENHEIMER - Londres
La dirección de Lloyds Banking Corporation y el Tesoro británico acordaron en la noche del viernes el rescate de la entidad, el tercer banco del país. El pacto convertirá al Estado en titular del 65% de los derechos de voto y del 77% de los intereses económicos. Hasta ahora, el Tesoro tenía el 43,5% de las acciones del banco, surgido en otoño de la fusión entre el Lloyds TSB y el baqueteado HBOS.
En virtud de ese acuerdo, el Estado asegurará activos tóxicos del Lloyds por valor de 260.000 millones de libras (casi 290.000 millones de euros) a un coste para el banco de 15.600 millones de libras (17.375 millones de euros). Al igual que en el acuerdo pactado la semana pasada entre el Tesoro y el Royal Bank of Scotland (RBS), Lloyds correrá con un primer tramo (25.000 millones de libras) de pérdidas futuras. Si las pérdidas superan esa cantidad, serán asumidas en un 90% por el Estado y en un 10% por el banco.
El Gobierno ha puesto como condición que se destine este año el equivalente a 15.600 millones de euros a créditos, de los que 12.250 millones se reservan a empresas y el resto a hipotecas. Para 2010 se barajan cifras semejantes. "Es un anuncio muy importante. Va a aportar a Lloyds la certidumbre que necesita para permitirle comprometerse en la concesión de nuevos créditos" aseguró ayer el secretario de Estado del Tesoro, Stephen Timms. Con la intervención pública, la principal ratio de capital de la entidad pasa del 6,5% al 14,6% de los activos.
Entre el acuerdo con Lloyds y el pactado a finales de febrero con RBS, el Tesoro británico se compromete a asegurar 625.000 millones de libras (casi 700.000 millones de euros) en posibles pérdidas generadas por activos del conjunto de la banca británica.
La crisis ha hecho estragos en el sector y ha obligado al Estado británico a salir en su rescate. El Tesoro tomó el control de Northern Rock en otoño de 2007; nacionalizó la cartera hipotecaria del Bradford & Bingley y adjudicó la red y los depósitos al Abbey, propiedad del Santander; en octubre pasado evitó el colapso de HBOS forzando su fusión con Lloyds TSB, pero ha acabado siendo el accionista mayoritario tanto del nuevo banco surgido de la fusión como de RBS, segundo y tercer banco del país. Y el gigante HSBC admitió esta semana que sus beneficios de 2008 cayeron un 70% y ha pedido a sus accionistas una ampliación de capital por 14.000 millones de euros.
El viernes por la noche también se desbloqueó la venta de Fortis, nacionalizado por el Estado belga en octubre pasado, a BNP, informa Bloomberg. El banco francés pagará 2.880 millones de euros por la filial de banca, que a su vez se quedará con el 25% del negocio asegurador por otros 1.380 millones. Además, se creará una entidad separada para activos tóxicos por valor de 11.300 millones con avales del Estado belga. Un primer intento de venta fue rechazado en febrero por los accionistas de Fortis, que de nuevo tendrán la última palabra.

lunes, 2 de marzo de 2009

Un nuevo código ético para el capitalismo


Ha llegado el momento de que la dirección de empresas adopte su propio "juramento hipocrático empresarial". Se trata de definir los derechos y las responsabilidades del directivo frente a la sociedad
ÁNGEL CABRERA IZQUIERDO 02/03/2009
Sería presuntuoso tratar de atribuir a las escuelas de negocio toda la culpa de la catástrofe económica mundial que estamos viviendo. Pero sería aún peor no hacer una reflexión crítica y reconocer cómo han podido contribuir al desastre perpetuando una visión equivocada y dañina de la empresa.
En España sólo el 20% dice confiar en los directivos, y aún menos lo hace en EE UU
El número de directivos irresponsables fue suficiente para tumbar el sistema financiero global
Según un barómetro anual de la firma de comunicación Edelman, la confianza en la empresa y los directivos ha caído a niveles inauditos en todo el mundo. El 62% de los encuestados se fía menos de la empresa hoy que hace un año, y en Europa y Estados Unidos menos del 40% se fía de las empresas. En España, tan sólo el 20% dice confiar en los directivos, y aún menos lo hace en Estados Unidos, la meca del libre mercado.
El propio presidente Obama no dudó en señalar durante su toma de posesión "la irresponsabilidad y la avaricia de algunos" como una de las causas de la crisis. Más recientemente se ha referido con disgusto a la "avaricia y arrogancia en Wall Street" y ha llegado a calificar de "vergonzoso" el que instituciones financieras que se mantienen a flote gracias a las ayudas del contribuyente sigan repartiendo miles de millones de dólares entre sus directivos.
Algunos de mis colegas se sienten ofendidos por lo que consideran una burda e injusta generalización. El que hayamos encontrado unas cuantas manzanas malas, dicen, no significa que toda la cesta esté podrida. Por cada ejemplo de directivo perverso, avaro o incompetente podemos encontrar muchos más casos de directivos responsables, dedicados al servicio a sus clientes, la protección de los intereses de sus accionistas, el pago de sus impuestos y el trato digno de sus empleados. Pero eso poco importa ahora. Lo que sabemos a ciencia cierta es que el número de directivos irresponsables fue suficiente para tumbar el sistema financiero global y generar un daño económico que va a resultar muy difícil de reparar. También sabemos que la mayoría de esos directivos salieron en su día de las mejores escuelas de negocios del mundo.
Con frecuencia oigo en círculos académicos que nuestra responsabilidad no es enseñar valores, sino enseñar herramientas de gestión. Según este argumento, los valores se adquieren en la infancia a través de la familia, los amigos o la iglesia, y la universidad no es ni el sitio ni el momento para tratar de alterarlos. Sin embargo, estudios llevados a cabo por el Instituto Aspen demuestran que el paso por una escuela de negocios tiene un impacto profundo en los valores y las actitudes de los graduados hacia la empresa. Lo que no está claro es si los valores que estamos transmitiendo son los correctos.
Durante años, nuestras aulas han estado dominadas por una visión economicista y simplista de la empresa que ha contribuido a afianzar un sistema de valores inadecuados e incluso perversos. Bajo epígrafes como la teoría de los costes de transacción, el análisis de las cinco fuerzas o la teoría de la agencia se describe la empresa como un artilugio financiero cuyo fin último es la generación de beneficio económico, y la estrategia empresarial como un juego de mesa donde uno se enfrenta no sólo a la competencia, sino también a clientes y proveedores. El directivo se describe como un agente económico oportunista y egoísta que debe ser controlado mediante incentivos ingeniosos (la zanahoria atada a un palo) que alineen sus intereses personales con los del accionista. Todas estas herramientas y teorías se fundamentan en una máxima indiscutida e indiscutible: el interés del accionista ha de primar por encima de todo, ya que, se supone, es quien asume la mayor parte del riesgo.
No nos debe extrañar ahora que algunos consejos de administración establecieran incentivos desproporcionados a sus directivos, ni que estos directivos, consiguientemente, hicieran lo que estuviera en su mano para embolsarse el premio, incluso si ello conllevara tomar decisiones que sabían que eran dañinas para sus clientes y creaban un riesgo público de consecuencias incalculables. Los accionistas se beneficiaron como esperaban. Al menos hasta que se terminó la fiesta. Ahora millones de trabajadores han perdido sus empleos y los contribuyentes se han quedado a barrer los platos rotos soportando una deuda pública de miles de millones de euros que tardarán décadas en pagar. No sé si alguien aún se cree la indiscutible idea de que el accionista es quien asume la mayor parte del riesgo en la actividad empresarial.
Es esperanzador ver cómo una nueva generación de académicos está desarrollando nuevas teorías y modelos que incorporan visiones más sofisticadas del comportamiento humano, la organización de empresas y el papel de la empresa en la sociedad. Teorías acerca del compromiso o la justicia organizacional, teorías basadas en la confianza, el conocimiento o el capital social comienzan a abrirse hueco gradualmente. Sin embargo, aún no hemos conseguido aglutinar estos conceptos bajo un marco que reconozca las responsabilidades profesionales de servicio a la sociedad del directivo.
Otras disciplinas profesionales, como la medicina o el derecho, han asumido desde hace tiempo la necesidad de incluir en los programas de formación no sólo conocimientos y habilidades técnicas específicas, sino también una serie de valores y patrones de conducta que subrayen el beneficio a la sociedad y limiten los daños potenciales. Ha llegado el momento de que la dirección de empresas también adopte su propio código deontológico (un "juramento hipocrático empresarial") que defina los derechos y responsabilidades del directivo de cara a la sociedad.
Para empezar, dicho código debe articular las múltiples formas en las que la empresa crea riqueza para la sociedad (no sólo retorno financiero para los inversores, sino también empleo, valor a clientes y proveedores, nuevas tecnologías, etcétera). También debe reflejar como responsabilidad central del directivo el balance de los intereses de diferentes grupos y la aplicación de fórmulas que creen valor de manera simultánea y no exclusiva.
Como cualquier otro código profesional, el directivo debe comprometerse a no anteponer el interés personal al interés de la empresa y mucho menos al de la sociedad a la que sirve en última instancia. Esto implica que ha de conocer y respetar no sólo las leyes que le competen, sino también las normas y valores universales en torno a los derechos humanos, los derechos laborales y el respeto al medioambiente encapsulados en códigos internacionales como el Pacto Global de Naciones Unidas.
De manera más específica, el código de conducta debe establecer la obligación del directivo de crear un clima de integridad, transparencia y ética en su organización y de actuar como ejemplo de esos valores. Esto debe incluir la generación de informes contables y de resultados que reflejen fielmente la capacidad de la empresa de crear valor así como los riesgos asumidos por sus inversores, empleados, proveedores y clientes. Finalmente, el código debe establecer un compromiso con el aprendizaje continuo y una obligación de buscar opiniones de terceros en áreas en las que no se cuente con los conocimientos necesarios.
El que no tengamos aún sistemas de certificación de directivos (como existen en la medicina o el derecho) no debe ser excusa para retrasar o evitar la creación de este nuevo código de conducta y su introducción en las aulas. Hace cuatro años, la escuela de negocios que yo dirijo hizo precisamente eso, estableciendo un juramento de conducta profesional que ha pasado a formar parte de nuestros programas y de las ceremonias académicas de graduación. A pesar de los pronósticos agoreros, el cambio en nuestra cultura académica que resultó de esta iniciativa me hace ser optimista en cuanto al papel que un código de esta naturaleza puede llegar a tener si lo conseguimos introducir en todo el mundo. El Foro Económico Mundial tomó nota en Davos y ha creado un grupo de trabajo para estudiar esta posibilidad.
Si hay algo positivo en esta crisis es la oportunidad que nos ofrece de transformar lo que no funciona y sentar las bases de un sistema de mercado más eficaz, más eficiente y más justo. Aprovechemos el momento.
Ángel Cabrera Izquierdo es rector de Thunderbird en Arizona y fue encargado por Naciones Unidas de coordinar la redacción de los Principios de Educación Empresarial Responsable.

viernes, 13 de febrero de 2009

Crisis global agrava pobreza

Estudio Banco Mundial muestra crisis global agrava pobreza (WASHINGTON) -

El Banco Mundial dijo que un nuevo estudio mostraba que más gente estaba cayendo en la pobreza en los países en desarrollo debido a la crisis financiera global.
Nuevas estimaciones para el 2009 compiladas por la institución dan cuenta de que el menor crecimiento económico llevará a 46 millones de personas más bajo la línea de la pobreza de 1,25 dólares por día, respecto de lo que se esperaba antes de que estallara la crisis en el 2007. Otros 53 millones de personas vivirán con menos de 2 dólares por día. Esto se suma a los 130-155 millones de personas que cayeron en la pobreza en el 2008 por el alza en los precios de los alimentos y el combustible, dijo el Banco Mundial el jueves por la noche.
El organismo, cuya misión es combatir la pobreza, dijo que las nuevas proyecciones destacan el riesgo de que el mundo no logre alcanzar la meta de reducir a la mitad la pobreza global para el 2015, acordada en los objetivos de desarrollo de Naciones Unidas. El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, dijo que ayudar a los pobres requería de una solución global. "Si bien gran parte del mundo está concentrado en rescates bancarios y en planes de estímulo, no deberíamos olvidar que la gente pobre de los países en desarrollo están más expuestos si sus economías flaquean", dijo en un comunicado. En su estudio, el Banco Mundial dijo que la crisis económica global expuso a las familias de casi todos los países en desarrollo a un aumento de la pobreza y de los padecimientos. Las economías donde la pobreza ya era un problema antes de la crisis, serán golpeadas particularmente.

miércoles, 28 de enero de 2009

El mundo crecerá sólo 0,5%: FMI

Por:Jesús Ríos
El organismo bajó su meta de crecimiento para 2009, al prever el desempeño más débil en 60 años. Economías emergentes serían las únicas que se expandan.
El Fondo Monetario Internacional redujo fuertemente el miércoles su proyección para el crecimiento de la economía mundial, advirtiendo un aumento en los riesgos de deflación y diciendo que deben removerse los activos tóxicos del sistema bancario. El Fondo redujo su estimación para el crecimiento global en el 2009 a un leve 0.5%, lo que sería la tasa más baja desde la Segunda Guerra Mundial, frente a una previsión de 2.2% en noviembre. El panorama fue aún peor para las economías desarrolladas como Estados Unidos y la zona euro, que se contraerían un 1.6% y un 2% este año, respectivamente. El FMI dijo que las economías de mercados emergentes serían la única fuente de crecimiento, expandiéndose un 3.3% en 2009 y 5% el próximo año, aunque esas proyecciones son inferiores a las realizadas hace sólo tres meses.
La mención de que deben removerse los” activos tóxicos del sistema bancario”, concuerdan con fuentes citadas por CNN, de Walt Street, que indican que se estaría fraguando un sistema de rescate a los bancos, para que con una medida audaz y definitoria, puedan recuperar su capasidad de otorgar préstamos y volver a enrumbar la economía en el marco de un nuevo sistema,con regulaciones en el momento inexistentes.