
miércoles, 3 de junio de 2009
Bernanke insta a EE UU a reducir el déficit récord para no poner en peligro la recuperación

La catástrofe del vuelo AF-447

¿Qué hacer con un adolescente?

¿Por qué chismosear logra maravillas en el estado de ánimo de las mujeres?

martes, 2 de junio de 2009
Brasil confirma que los restos de avión encontrados en el mar son del Airbus desaparecido

Intervención calculada

Las 7 reglas para una vejez feliz
Lista de las 10 empresas quebradas más importantes de EE.UU.

La solicitud de protección de bancarrota de General Motors es la cuarta en magnitud en la historia de Estados Unidos y la mayor entre las empresas industriales.
A continuación las 10 empresas más importantes que solicitaron protección del gobierno por bancarrota, con base en sus informes anuales más recientes, según la firma BankruptcyData.com.
Nombre de la empresa / fecha de quiebra / activos
1. Lehman Brothers Holdings Inc.; 15 de septiembre de 2008; US$691.060 millones.
2. Washington Mutual Inc.; 26 de septiembre de 2008; US$327.910 millones.
3. WorldCom Inc.; 21 de julio de 2002; US$103.910 millones.
4. General Motors Corp.; 1 de junio de 2009; US$91.050 millones.
5. Enron Corp.; 2 de diciembre del 2001; US$65.500 millones.
6. Conseco Inc.; 17 de diciembre de 2002; US$61.390 millones.
7. Chrysler LLC; 30 de abril de 2009; US$39.300 millones.
8. Thornburg Mortgage Inc., 1 de mayo de 2009; US$36.520 millones.
9. Pacific Gas and Electric Co., 6 de abril del 2001; US$36.150 millones.
10.Texaco Inc.; 12 de abril de 1987; US$34.940 millones.
Angustiosa búsqueda del avión en aguas del Atlántico

lunes, 1 de junio de 2009
Funes asume la presidencia de El Salvador

Quiebra de G.M: Cae un emblema del capitalismo.

Las miradas sobre El Salvador
Con la posesión de Mauricio Funes, ex guerrilla marxista llega hoy al poder en El Salvador
Foto: AFP - Efe
Dignatarios de varios países, entre los que se cuentan los Príncipes de España, Hillary Clinton y Michelle Bachellet, han comenzado a llegar a El Salvador para acudir a la posesión de Mauricio Funes (abajo, der.).
Tendrá que vérselas con el recelo de la derecha a la que desplazó tras 20 años en el Ejecutivo y con el recuerdo de una izquierda más recalcitrante.
Diecisiete años después de deponer las armas, la ex guerrilla marxista salvadoreña asume de la mano del periodista Funes, quien ya anunció qué modelo espera implantar en ese país centroamericano: el modelo de gobierno de su homólogo brasileño Luis Inácio Lula da Silva.
Transformado en partido político en 1992, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) ha prometido en su campaña electoral un "cambio seguro" en el país centroamericano, gobernado por la derecha durante los últimos 20 años.
Con Funes, los salvadoreños se sumarán además a la corriente de izquierda que se extiende por la región y que lideran países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Nicaragua y Venezuela.
El traspaso de mando se celebrará en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones con la asistencia de los Príncipes de Asturias; el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez, y la secretaria de Estado de E.U., Hillary Clinton. En la lista de invitados figuran los también gobernantes de Bolivia, Evo Morales; Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Costa Rica, Óscar Arias, y Chile, Michelle Bachelet, entre otros.
'Una decisión inteligente'
Lula da Silva "es el referente a seguir", según Funes, por la capacidad que tuvo de generar confianza y "desmontar" los temores de los empresarios hacia la izquierda.
El mandatario electo asegura que espera que, al igual que ocurrió en Brasil, los empresarios salvadoreños pierdan el miedo al Fmln y a un gobierno de izquierda, y que éste supere los prejuicios que tradicionalmente ha tenido con el capital.
Funes trató de mandar un mensaje de confianza al empresariado salvadoreño con el nombramiento, el martes pasado, de su equipo económico y el anuncio de que suprimirá los comisionados presidenciales, en un primer paso para la reestructuración del Estado.
Para el analista y ex dirigente del Fmln Dagoberto Gutiérrez, la intención de Funes de emular los pasos dados por Lula es "inteligente".
"El principal reto de Funes es aceptar el desafío de la gente, de los más pobres. Lo más fácil, pero también lo más desafortunado sería aceptar el desafío de los más ricos", comentó Gutiérrez a la AFP.
Para el movimiento social, Mauricio Funes tiene el enorme desafío de desmontar el modelo de corte neoliberal instaurado desde 1989 en este país centroamericano, donde se ha instalado la crisis internacional que sólo le permitirá crecer este año un uno por ciento, según las previsiones.
"Se necesita un modelo más justo, original y que estimule la producción y el fortalecimiento del Estado", declaró por su parte el secretario general de la Asociación General de Empleados Públicos y Municipales, William Huezo.
El Salvador, que ha visto a casi tres millones de ciudadanos irse a trabajar al extranjero, la mayoría a Estados Unidos, cuenta con un 36,8 por ciento de su población en condiciones de pobreza, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).
Funes tampoco lo tendrá fácil en la Asamblea Legislativa, donde tienen mayoría los tres partidos de derecha encabezados por la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), a la que ha desalojado tras 20 años en el poder y que sin duda no le pondrá las cosas fáciles al nuevo presidente.
También tendrá que superar las reminiscencias de la izquierda más recalcitrante que todavía subsiste en el Fmln, que lo ha llevado al poder, y restañar las heridas que dejó el conflicto civil, concluido con la firma de los acuerdos de paz el 16 de enero de 1992, en el que se registraron más de 75.000 muertos y 1.579 millones de dólares en pérdidas económicas.
Es una exigente labor para un recién llegado a la política, que ha afilado sus armas en el periodismo televisivo, donde ganó fama por sus incisivas preguntas.
A 20 años de Tiananmen.
La masacre de Tiananmen, 20 años después, facilitó la economía y el autoritarismo político
La imagen simbólica de Tiananmen: un estudiante detiene el avance de los tanques. Foto: AP
"Los éxitos de los últimos 30 años prueban que el socialismo con características chinas se corresponde al interés de los chinos y refleja la voluntad del pueblo".
Hace unos días, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Ma Zhaoxu, soltó esa frase para quitarle importancia a la publicación de las polémicas memorias de Zhao Ziyang, líder comunista que apoyó las protestas prodemocráticas que fueron violentamente reprimidas y aplastadas por los tanques del Ejército chino el 4 de junio de 1989, y que se saldaron con la muerte de entre 400 y 2.000 manifestantes, según quien presente la cifra.
Zhao era, hace 20 años, el secretario general del Partido Comunista Chino (Pcch), y se opuso hasta el último momento al uso de la fuerza para silenciar las protestas de los estudiantes que durante seis semanas acamparon en la plaza de Tiananmen, centro neurálgico del poder.
Creía firmemente que los manifestantes -a los que se sumaron obreros y amplios sectores de la población urbana- solo pedían libertades políticas y el fin de la corrupción, y que no iban en contra del Partido. "La democracia es una tendencia mundial, y si el Partido Comunista no enarbola esa bandera, cualquier otro lo hará y nosotros seremos los perdedores", les dijo un día a los dirigentes del Pcch.
Zhao se resistió a decretar la ley marcial y se negó a ser el secretario general que movilizara "a los militares para aplastar a los estudiantes". A cambio, fue enjuiciado y expulsado del Partido, y estuvo en prisión domiciliaria durante 16 años, hasta que murió, en 2005.
Sin embargo, muchas cosas parecen contradecir las palabras del vocero de la Cancillería china. Las manifestaciones de miles de estudiantes que querían un país más abierto, y que pusieron en jaque al Gobierno chino en una época en la que cayeron gran parte de los regímenes comunistas, no lograron su cometido. O lo lograron a medias.
Hoy, China es una de las grandes potencias capitalistas del mundo (su crecimiento durante el primer trimestre del año fue de 6,1 por ciento, el mayor de cualquier país industrializado y en plena crisis financiera mundial), se ha convertido en el país que más reservas de divisas tiene en el mundo y en el mayor deudor de Estados Unidos, y ha demostrado que su avance tiene toda la fuerza para penetrar en América Latina, por ejemplo. Pero ha pagado un precio muy alto para conseguir todo eso.
"China ha cambiado mucho en estas dos décadas, aunque no lo suficiente como para que reconozcamos que es una democracia, como quiere contar el Partido Comunista", le dijo a CAMBIO Héctor Rodríguez, internacionalista de la Universidad Externado de Colombia especializado en el tema asiático.
"Con la Primavera de Beijing y las protestas de Tiananmen, la gente comenzó a preguntarse si estaba bien el modelo (...) Hay que recordar que China tiene 5 mil años de historia de totalitarismos, las dinastías no eran democráticas, la república que nace en 1911 no es necesariamente democrática, en 1949 llega Mao Tse-tung con un comunismo no democrático, y el pueblo chino no está acostumbrado al modelo".
"Es cierto que comienza a abrirse un poco. Incluso hubo algo determinante como la Ley de Propiedad Privada que se aprobó en marzo de 2007, pero ese concepto del Partido de alcanzar la armonía social está más escrito que llevado a la práctica porque ese socialismo con características chinas, como lo propone Deng Xiaoping, finalmente está soportado por un Estado autoritario", añade Rodríguez.
También menciona a los más de 900 millones de campesinos pobres que viven, sobre todo, en las provincias occidentales. Habla de la censura que hay en Internet, de las persecuciones religiosas, los centros de trabajo forzados para opositores al Gobierno, y la estadística según la cual 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo son chinas. "China se quiere imponer ahora como una potencia comercial, económica y militar con todas sus contradicciones, con una situación interna que hace de ese un país que sigue estando en vías de desarrollo".
Por esto y mucho más, el aniversario 20 de la masacre de Tiananmen ha puesto en alerta al Gobierno chino. Las autoridades temen las celebraciones y varios disidentes han sido arrestados o han denunciado haber sido objeto de fuertes medidas de vigilancia en las últimas semanas.
Hoy, son pocos los que cuestionan la versión oficial de lo sucedido: que la brutal represión de las protestas allanó el camino para el progreso económico de China.
El legado
"Dos décadas después, el equipo dirigente chino, heredero de los golpistas de Tiananmen, ligado por los mismos intereses y un clientelismo que los ha hecho ricos, tecnócratas, sin ideología, continúa al frente del país asegurando el socialismo con características chinas (...) China es en 2009 la superpotencia emergente (...) ha conseguido sacar a centenares de millones de chinos de la miseria, ejerce un papel de primer rango en la política internacional como un poder pragmático, con el crecimiento económico como objetivo por encima de todo (...) Pero la pregunta, ahogada en sangre en 1989, es la misma: ¿El Pcch podrá sobrevivir otros 20 años dirigiendo con mano dura un benéfico capitalismo de Estado? O, puesta al día, ¿el tsunami de la crisis económica amenaza el monopolio del partido único?", escribió hace unos días en su columna semanal de El País el periodista español Francisco Basterra.
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domingo, 31 de mayo de 2009
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